Cómo sentarse en una entrevista de trabajo
Cómo sentarse en una entrevista de trabajo
Cuando te sientas frente a un entrevistador, no solo evalúan tus respuestas, sino también tu lenguaje corporal. ¿Sabías que los gestos y la postura influyen significativamente en la impresión que dejas? Imagina esta situación: entras a la sala de entrevistas, tomas asiento y sin decir una palabra, ya has transmitido una parte crucial de quién eres. ¿Qué mensaje estás enviando sin darte cuenta? Vamos a descubrirlo.
La importancia de una buena postura en una entrevista de trabajo
En una entrevista de trabajo, cada detalle cuenta, y uno de los más importantes, aunque a menudo subestimado, es la postura corporal. Desde el momento en que entras en la sala de entrevistas o te conectas a una videollamada, tu postura empieza a comunicar cosas sobre ti. Pero, ¿por qué es tan importante?
La postura como reflejo de tu confianza
Una postura adecuada transmite confianza, y la confianza es una de las cualidades más buscadas por los empleadores. Sentarse de manera erguida y estable, con los hombros relajados y la espalda recta, da la impresión de que estás seguro de ti mismo y preparado para enfrentar cualquier pregunta o reto que se te presente. Por el contrario, encorvarse o recostarse demasiado puede indicar lo opuesto: inseguridad, desinterés o incluso falta de energía.
Además, una buena postura no solo influye en cómo te perciben los demás, sino también en cómo te sientes tú mismo. Según investigaciones sobre la psicología del cuerpo, adoptar una postura recta y abierta puede elevar tu nivel de energía y reducir los niveles de estrés. Esto es crucial en una entrevista, ya que el nerviosismo puede ser uno de tus mayores enemigos. Si te sientes más seguro al mantener una buena postura, te será más fácil responder con claridad y calma, dejando una impresión más favorable.
Postura y lenguaje corporal: la coherencia importa
No solo es importante cómo te sientas físicamente, sino también cómo tu postura corporal se sincroniza con el resto de tu lenguaje corporal. Imagina que tienes una postura excelente, pero tus manos se mueven nerviosamente o tus pies se balancean de un lado a otro; esto generará una incoherencia que el entrevistador notará. La clave está en proyectar una imagen de control y coherencia. Si mantienes una postura abierta y estable, pero además acompañas tus gestos de manera natural, lograrás que todo tu cuerpo envíe el mensaje correcto: estás confiado, preparado y totalmente presente en la situación.
Los gestos nerviosos pueden distraer tanto a ti como al entrevistador, impidiendo que el enfoque esté en lo que realmente importa: tus respuestas y habilidades. Mantener una postura equilibrada, con movimientos naturales pero controlados, te ayudará a proyectar una imagen serena y confiable.
La primera impresión y la postura
Es bien sabido que la primera impresión en una entrevista de trabajo es determinante. Y una buena postura juega un papel crucial en esa impresión inicial. Cuando entras en una sala de entrevistas y te sientas con seguridad, ya estás enviando un mensaje fuerte: "Estoy listo para esta oportunidad". La imagen profesional que proyectas está influenciada desde el primer momento en que te sientas.
En una entrevista presencial, cuando te sientas frente a tu entrevistador, la primera acción que realiza tu cuerpo —cómo te colocas en la silla— puede ser tan importante como la primera palabra que pronuncies. Si te sientas encorvado o con una postura cerrada (brazos cruzados o piernas entrelazadas), podrías estar comunicando que no estás completamente comprometido o que te sientes incómodo. Por otro lado, si te sientas con la espalda recta, el pecho abierto y los pies bien apoyados en el suelo, transmitirás interés y disposición.
Elementos de una postura correcta en la entrevista
Para garantizar que proyectes la imagen correcta a través de tu postura corporal, aquí hay algunos elementos clave que debes tener en cuenta:
Espalda recta: Sentarse erguido no solo mejora tu apariencia, sino que también permite una mejor respiración, lo que puede ayudarte a hablar con claridad y calma.
Hombros relajados: Evitar tensar los hombros es crucial. Unos hombros tensos o elevados pueden transmitir nerviosismo. Relajarlos no solo te hará ver más tranquilo, sino que también te sentirás más cómodo durante la entrevista.
Pies firmemente en el suelo: Mantén ambos pies en el suelo para que tu postura sea estable. Si cruzas las piernas o te balanceas, podrías dar la impresión de estar incómodo o nervioso.
Manos visibles: Coloca tus manos sobre la mesa o en tu regazo, donde se vean. Esto transmite transparencia y te hace ver más abierto y honesto. Además, evita jugar con objetos como bolígrafos o documentos, ya que esto puede distraer y transmitir nerviosismo.
Impacto de la postura en tu bienestar físico y emocional
Más allá de la imagen que proyectas, tu postura también tiene un impacto directo en cómo te sientes emocionalmente. Como mencionamos anteriormente, mantener una postura erguida puede aumentar tu nivel de energía y reducir los síntomas de ansiedad. Esto sucede porque, al sentarte con la espalda recta y los hombros abiertos, tu cuerpo libera hormonas asociadas con la confianza, como la testosterona, y reduce las hormonas del estrés, como el cortisol.
Este fenómeno, a veces llamado "postura de poder", puede ser especialmente útil si llegas a la entrevista sintiéndote nervioso o inseguro. Simplemente ajustando tu postura antes de entrar a la sala o durante la entrevista misma, puedes influir en tu propio estado mental y, como resultado, mejorar tu desempeño.
Postura y atención
Finalmente, la postura correcta también está relacionada con tu capacidad para mantener la atención durante la entrevista. Cuando te sientas erguido, es más probable que te mantengas alerta y enfocado. Por el contrario, si adoptas una postura relajada o desaliñada, es probable que pierdas concentración, lo que puede reflejarse en tus respuestas. Mantener una postura activa, pero cómoda, te permitirá estar presente durante toda la entrevista y responder de manera eficaz a las preguntas.
¿Qué comunica una mala postura en una entrevista de trabajo?
En una entrevista de trabajo, tu postura corporal puede transmitir mensajes incluso antes de que pronuncies una palabra. Y aunque adoptar una buena postura puede generar confianza y profesionalismo, lo opuesto también es cierto: una mala postura puede perjudicar gravemente la impresión que das. Incluso si tienes las mejores habilidades y experiencia, una postura incorrecta podría minar tu imagen, haciéndote parecer menos preparado, nervioso o desinteresado. Pero, ¿cuáles son los errores más comunes y qué pueden estar comunicando sin que te des cuenta?
El impacto de una postura encorvada o desgarbada
Uno de los errores más frecuentes en una entrevista es sentarse con la espalda encorvada o desgarbada. ¿Por qué ocurre esto? En muchas ocasiones, es una reacción inconsciente ante el nerviosismo, el cansancio o simplemente la falta de atención a nuestra postura. Sin embargo, sentarse de esta manera puede dar una impresión muy negativa al entrevistador.
Falta de energía: Una postura encorvada puede hacer que te veas cansado o agotado, incluso si no lo estás. Esto podría hacer que el entrevistador cuestione tu entusiasmo por el puesto o tu capacidad para desempeñar tareas que requieran energía y dinamismo.
Desinterés o aburrimiento: Si te recuestas en la silla o te encorvas hacia adelante sin prestar atención, podrías estar enviando el mensaje equivocado: que no te importa lo suficiente la entrevista. Esto no solo afecta tu imagen profesional, sino que podría hacer que el entrevistador se pregunte si de verdad deseas el trabajo o si estás simplemente "cumpliendo con la formalidad".
Inseguridad: Una postura encorvada también puede interpretarse como una señal de inseguridad. Al encogerte en la silla o hacerte "más pequeño", estás proyectando una falta de confianza en ti mismo, lo cual puede ser interpretado como una falta de confianza en tus habilidades o en tu capacidad para enfrentar retos en el trabajo.
Exceso de relajación: ¿Demasiada comodidad?
En el otro extremo, está el problema de parecer demasiado relajado durante la entrevista. Es importante sentirte cómodo, pero proyectar excesiva relajación o informalidad puede ser contraproducente. Este tipo de posturas incluyen reclinarse demasiado en la silla, cruzar los brazos o las piernas de manera despreocupada o apoyarse en un brazo como si estuvieras en casa viendo televisión.
Desinterés: Al reclinarte de forma excesiva en la silla, puede parecer que no estás involucrado en la conversación o que no te tomas en serio la oportunidad de empleo. En una entrevista, es esencial demostrar interés y compromiso, y una postura relajada en exceso puede sugerir lo contrario.
Arrogancia: A veces, una postura muy relajada puede ser malinterpretada como arrogancia. Reclinarse demasiado o cruzar los brazos puede hacer que parezca que no valoras el proceso de entrevista o que sientes que el puesto está asegurado. Los entrevistadores buscan candidatos que respeten el proceso y estén genuinamente interesados en el puesto.
Falta de respeto: También existe el riesgo de que una postura demasiado relajada sea percibida como una falta de respeto hacia el entrevistador o hacia la formalidad del proceso. Las entrevistas son instancias profesionales, y proyectar una imagen de exceso de comodidad podría hacer que te vean como alguien que no comprende o no respeta la importancia del momento.
Movimientos inquietos: señales de nerviosismo
Aunque es natural sentirse nervioso en una entrevista de trabajo, dejar que ese nerviosismo se manifieste en tu postura corporal o en movimientos repetitivos puede crear una percepción negativa. Movimientos como cambiar de posición constantemente, balancear los pies, jugar con las manos o cualquier otro gesto inquieto pueden ser señales claras de que los nervios te están controlando, en lugar de que tú controles la situación.
Falta de control emocional: Movimientos nerviosos, como tamborilear los dedos, sacudir los pies o mover las manos constantemente, pueden indicar que no estás en control de la situación. Esto puede hacer que el entrevistador se pregunte si serás capaz de mantener la calma bajo presión en el trabajo.
Distracción: Estos pequeños gestos no solo afectan cómo te perciben, sino que también pueden distraer al entrevistador de lo que realmente importa: tus respuestas y tus competencias. En lugar de centrarse en lo que dices, podría estar más enfocado en tu comportamiento nervioso, lo que reduce la efectividad de la entrevista.
Inseguridad: Los movimientos constantes, como ajustar tu ropa repetidamente o cambiar de postura con frecuencia, pueden transmitir inseguridad. En lugar de parecer seguro y preparado, podrías parecer alguien que no está cómodo en el entorno o que no tiene plena confianza en lo que está diciendo.
Señales de desconexión: el riesgo de la postura cerrada
Otra mala práctica en una entrevista es adoptar una postura cerrada, que generalmente implica cruzar los brazos o las piernas de manera tensa, o inclinarse demasiado hacia adelante con los hombros encogidos. Este tipo de postura puede hacer que parezcas desconectado o incluso defensivo.
Defensividad: Cruzar los brazos o las piernas de manera firme puede ser interpretado como un acto de defensiva. En lugar de parecer abierto a la conversación, este tipo de postura puede hacer que parezca que estás a la defensiva o que te sientes atacado, lo cual no es la imagen que quieres proyectar en una entrevista.
Falta de apertura: En una entrevista, es crucial mostrar que eres una persona abierta y receptiva. Si adoptas una postura cerrada, podrías estar enviando el mensaje contrario: que no estás del todo dispuesto a escuchar o aceptar lo que el entrevistador tiene que decir. Esto podría ser percibido como falta de flexibilidad o de disposición para adaptarte a nuevas ideas o cambios en el entorno laboral.
Desinterés: Finalmente, una postura cerrada también puede comunicar falta de interés. Si estás encogido o cerrado hacia ti mismo, podrías dar la impresión de que no estás completamente involucrado en la conversación, lo cual puede hacer que el entrevistador se cuestione si realmente quieres el trabajo.
En resumen, una mala postura en una entrevista puede arruinar una gran oportunidad. Desde una postura encorvada que proyecta inseguridad o falta de energía, hasta un exceso de relajación que puede ser interpretado como arrogancia o falta de respeto, cada pequeño gesto cuenta. Y lo que es más importante, estos errores no solo afectan la percepción del entrevistador, sino que también pueden influir en tu propio desempeño durante la entrevista.
Recuerda: la postura correcta es aquella que te ayuda a proyectar confianza y a sentirte cómodo, sin caer en la informalidad o la tensión. Si puedes evitar los errores comunes, estarás mucho más cerca de impresionar al entrevistador no solo con tus palabras, sino también con la imagen que proyectas.
¿Qué opinas? ¿Alguna vez te has dado cuenta de que tu postura te traicionaba en una entrevista? ¡Déjanos tu experiencia en los comentarios!
La postura ideal para sentarse en una entrevista
Sentarse correctamente en una entrevista de trabajo puede marcar una gran diferencia en la impresión que causas. Aunque pueda parecer algo secundario frente a tus respuestas, tu postura y lenguaje corporal tienen un impacto enorme en cómo te percibe el entrevistador. Mantener una postura ideal proyecta confianza, profesionalismo y un interés genuino en la posición a la que aspiras. Entonces, ¿cómo debería ser esa postura perfecta para causar una excelente impresión?
El equilibrio entre comodidad y profesionalismo
Uno de los aspectos clave de la postura ideal es encontrar un equilibrio entre comodidad y formalidad. No quieres parecer demasiado rígido, pero tampoco demasiado relajado. Sentarte en una posición que refleje compromiso con la entrevista, sin mostrar señales de incomodidad, te permitirá proyectar lo mejor de ti mismo. Aquí algunos elementos fundamentales:
Sentarse erguido, pero no tenso: La espalda recta es el punto de partida de una postura ideal. Sentarse con la espalda recta y ligeramente apoyada en el respaldo de la silla proyecta confianza. Sin embargo, evita estar completamente rígido, ya que esto puede parecer antinatural y generar incomodidad tanto para ti como para el entrevistador.
Caderas hacia el fondo del asiento: Asegúrate de que tus caderas estén bien posicionadas en el fondo del asiento. Esto te ayudará a mantener una postura más recta sin esfuerzo, ya que permite que la espalda permanezca alineada y evita que te encorves hacia adelante.
Relaja los hombros: Aunque estés en una situación tensa, es importante que mantengas los hombros relajados. Esto ayudará a que tu postura se vea natural y cómoda. Hombros tensos o elevados pueden dar la impresión de que estás estresado o demasiado nervioso.
Este tipo de postura te permite proyectar profesionalismo, pero sin parecer demasiado rígido o ansioso. Recuerda, el objetivo es que tu lenguaje corporal transmita que estás comprometido, pero que también te sientes a gusto en la situación.
La posición de los pies y las piernas
Además de cómo te sientas con la parte superior del cuerpo, la posición de tus piernas también juega un papel importante en la postura ideal para una entrevista. Un mal posicionamiento de las piernas puede transmitir señales erróneas, como nerviosismo o desinterés.
Ambos pies apoyados en el suelo: Lo mejor es mantener ambos pies firmemente apoyados en el suelo. Esto no solo proporciona estabilidad física, sino que también proyecta una imagen de equilibrio y control. Cruzar las piernas o los tobillos podría dar la impresión de relajación excesiva o, en algunos casos, de defensa o falta de apertura.
Piernas ligeramente separadas, pero sin exagerar: Mantén las piernas paralelas o ligeramente separadas, evitando una postura demasiado cerrada o cruzada, que puede parecer incómoda o defensiva. Una postura neutral con los pies bien apoyados proyecta una imagen de confianza y apertura.
Evita movimientos inquietos con las piernas: Evita balancear o mover constantemente los pies o las piernas, ya que estos pequeños movimientos pueden distraer al entrevistador y, además, comunicar nerviosismo o inseguridad. Mantener los pies bien apoyados en el suelo te ayudará a mantener la calma y proyectar serenidad.
Las manos: una parte esencial de la postura ideal
¿Qué hacer con las manos durante una entrevista de trabajo? Aunque a menudo se pasan por alto, las manos son una parte clave de la postura corporal, y lo que hagas con ellas puede influir significativamente en la impresión que das. Las manos visibles y relajadas pueden transmitir honestidad y confianza, mientras que movimientos nerviosos o manos ocultas pueden generar desconfianza o distracción.
Manos visibles sobre la mesa o en tu regazo: Lo ideal es mantener las manos visibles, colocándolas sobre la mesa si la entrevista es en una sala de reuniones, o en tu regazo si estás sentado en una silla sin mesa. Esto transmite transparencia y evita que el entrevistador se pregunte qué estás haciendo con las manos. Además, esta posición evita movimientos nerviosos que puedan distraer.
Gestos naturales y controlados: Si sueles utilizar tus manos para hablar, está bien hacerlo durante la entrevista, siempre y cuando los gestos sean naturales y moderados. Usar las manos para enfatizar puntos clave puede ayudarte a parecer más dinámico y comprometido con lo que estás diciendo. Sin embargo, evita gesticular en exceso, ya que esto podría hacer que parezcas ansioso o sobreexcitado.
Evita jugar con objetos: A menudo, cuando estamos nerviosos, tendemos a jugar con bolígrafos, papeles o cualquier objeto que tengamos cerca. Estos gestos pueden ser una gran distracción para el entrevistador y también una señal clara de nerviosismo. Si sientes la tentación de hacerlo, coloca las manos en tu regazo y respira profundamente para calmarte.
Cómo adaptar la postura si la entrevista es larga
En ocasiones, las entrevistas pueden prolongarse más de lo esperado, y es normal sentir incomodidad después de estar sentado durante un largo período. Sin embargo, es importante mantener una postura firme y profesional a lo largo de toda la entrevista, incluso cuando empieces a sentirte cansado.
Ajusta tu postura suavemente: Si necesitas reajustar tu posición, hazlo de forma sutil. Evita movimientos bruscos que puedan distraer o interrumpir el flujo de la entrevista. Simplemente ajusta tu espalda, mueve ligeramente los pies o coloca las manos en una nueva posición si es necesario.
Respira profundamente: Si empiezas a sentir incomodidad o nerviosismo, respira profundamente. Esto no solo te ayudará a relajarte físicamente, sino que también te dará un momento para ajustar tu postura sin hacer movimientos innecesarios.
Mantén la atención en tu cuerpo: A medida que avanza la entrevista, es fácil dejar que la atención se desvíe, pero es importante mantener el control de tu postura. No permitas que el cansancio te haga adoptar una postura desaliñada o demasiado relajada. Mantén la espalda erguida y sigue mostrando interés con tu lenguaje corporal.
La importancia del contacto visual y la postura
Una postura ideal también está vinculada con la forma en que utilizas tu mirada. El contacto visual adecuado es fundamental para proyectar confianza y demostrar que estás involucrado en la conversación. Si bien la mirada no es parte directa de tu postura física, es un complemento clave para asegurar que tu lenguaje corporal sea coherente.
Mantén contacto visual constante pero natural: Asegúrate de mirar a tu entrevistador con frecuencia, pero sin llegar a fijar la mirada en exceso, lo cual puede parecer intimidante. Un buen equilibrio en el contacto visual transmite confianza y atención.
Acompaña el contacto visual con pequeños gestos de asentimiento: Al inclinar ligeramente la cabeza o asentir de vez en cuando, muestras que estás prestando atención activa a lo que te están diciendo, lo que refuerza la idea de que estás comprometido con la entrevista.
No olvides sonreír: Una sonrisa natural puede complementar tu postura, proyectando calidez y haciéndote parecer más accesible. Evita sonreír en exceso o forzar sonrisas, pero utiliza este gesto cuando sea adecuado para dar una impresión positiva.
La postura ideal para sentarse en una entrevista es una combinación de confianza, comodidad y control. Al mantener una espalda recta, hombros relajados, manos visibles y pies bien apoyados en el suelo, proyectarás una imagen profesional y segura que te ayudará a destacarte frente a otros candidatos. Recuerda que tu lenguaje corporal y postura no solo influyen en cómo te percibe el entrevistador, sino también en cómo te sientes tú mismo durante la entrevista.
Entonces, la próxima vez que te enfrentes a una entrevista, presta atención a cómo te sientas. Con una postura firme y relajada, estarás un paso más cerca de causar la mejor impresión posible.
Cómo transmitir confianza a través del lenguaje corporal
El lenguaje corporal es una herramienta poderosa para transmitir confianza durante una entrevista de trabajo. Muchas veces, lo que no dices con palabras puede ser más revelador que lo que dices verbalmente. Si tu postura y tus gestos no proyectan seguridad, podrías enviar mensajes contradictorios al entrevistador, lo que afectará la impresión general que causas. En este apartado, te enseñaremos cómo usar tu lenguaje corporal para comunicar confianza, incluso si estás nervioso por dentro.
La postura correcta como base de la confianza
Una de las formas más efectivas de proyectar confianza es a través de tu postura. Una postura erguida y abierta no solo te hace parecer más seguro, sino que también afecta cómo te sientes. Al sentarte con la espalda recta y los hombros relajados, puedes crear una impresión instantánea de autoridad y autocontrol. Aquí algunos detalles importantes para que tu postura refleje seguridad:
Espalda recta y hombros relajados: Mantener una postura erguida ayuda a que te sientas y te veas seguro. Los hombros caídos o tensos pueden proyectar nerviosismo, mientras que los hombros relajados, acompañados de una espalda recta, muestran que estás cómodo y en control.
Manos visibles: Coloca tus manos sobre la mesa o en tu regazo, pero asegúrate de que sean visibles. Las manos ocultas pueden parecer sospechosas o inseguras, mientras que mantenerlas a la vista transmite honestidad y transparencia.
Pies firmes en el suelo: Evita cruzar las piernas o balancear los pies. Mantener ambos pies apoyados en el suelo te ancla físicamente, lo que puede ayudarte a sentirte más centrado y a proyectar estabilidad.
La clave es mantener un equilibrio entre una postura relajada y una postura firme. No quieres parecer demasiado tenso ni demasiado relajado. Un buen punto medio te hará parecer accesible, pero también autoconsciente y seguro.
El poder del contacto visual
El contacto visual es uno de los elementos más importantes del lenguaje corporal en una entrevista. Mantener un contacto visual adecuado te ayudará a crear una conexión con el entrevistador, mostrando que estás atento y que te tomas en serio la conversación. Pero, ¿cómo se utiliza el contacto visual para transmitir confianza sin parecer intimidante?
Mantén el contacto visual directo, pero no invasivo: Mirar directamente a los ojos de la persona que te está hablando indica que estás prestando atención y que tienes confianza en ti mismo. Sin embargo, debes evitar mantener un contacto visual demasiado prolongado, ya que esto puede parecer incómodo o agresivo. Un buen equilibrio es mirar a los ojos durante unos segundos y luego apartar la mirada brevemente, antes de volver a establecer contacto.
Utiliza el contacto visual para reforzar tus respuestas: Cuando estés respondiendo una pregunta importante o haciendo una afirmación, asegúrate de mirar a los ojos del entrevistador en esos momentos clave. Esto no solo subraya la importancia de tus palabras, sino que también muestra convicción en lo que dices.
Evita mirar hacia abajo o a los lados: Si miras al suelo o apartas la vista demasiado, podrías parecer inseguro o nervioso. Mantener la mirada firme, pero natural, demuestra que estás seguro de lo que estás diciendo y de tu lugar en la conversación.
El contacto visual es esencial para crear una sensación de presencia en la entrevista. Es una de las formas más rápidas de construir una conexión emocional con el entrevistador, lo que puede ayudarte a destacar como un candidato confiado y capaz.
Gestos controlados que proyectan seguridad
El uso de gestos durante una entrevista también puede influir significativamente en cómo te perciben. Mientras que algunos movimientos pueden reforzar la confianza, otros pueden delatar nerviosismo o falta de control. Es fundamental utilizar gestos naturales y controlados que complementen tus palabras y refuercen tu imagen de seguridad.
Gestos naturales y moderados: Si gesticulas con naturalidad mientras hablas, eso puede añadir dinamismo y energía a tu presentación. Sin embargo, asegúrate de que los movimientos de tus manos sean moderados y no exagerados, ya que los gestos demasiado amplios pueden parecer forzados o ansiosos.
Manos a la vista y controladas: Evita esconder tus manos debajo de la mesa o cruzar los brazos. Ambos gestos pueden dar la impresión de que estás a la defensiva o incómodo. Si necesitas gesticular, hazlo de forma suave y controlada, utilizando las manos para enfatizar puntos importantes, pero sin exagerar. Colocar las manos sobre la mesa o en tu regazo cuando no las estés utilizando es una opción segura.
Evita movimientos nerviosos: Jugar con un bolígrafo, tocarte la cara o mover las manos excesivamente son señales claras de nerviosismo. Si te das cuenta de que estás haciendo estos movimientos, toma una pausa, respira profundamente y coloca tus manos en una posición neutral. Eliminar los movimientos innecesarios hará que proyectes más calma y control.
Cuando controlas tus gestos, ayudas a crear una imagen de serenidad y dominio de la situación. Recuerda que menos es más: un lenguaje corporal tranquilo y controlado proyecta autoridad y confianza.
La sonrisa: una herramienta clave para generar confianza
La sonrisa es uno de los gestos más poderosos para transmitir calidez y confianza durante una entrevista de trabajo. No se trata de sonreír todo el tiempo, sino de hacerlo de manera auténtica en los momentos adecuados. Sonreír te hará parecer más accesible y abierto, lo que puede facilitar una conexión positiva con el entrevistador.
Sonríe al saludar y despedirte: Los primeros y últimos momentos de una entrevista son cruciales para dejar una buena impresión. Sonreír cuando llegas y al finalizar la entrevista transmite entusiasmo y una actitud positiva hacia la oportunidad laboral.
Utiliza sonrisas ligeras durante la conversación: No es necesario forzar una sonrisa todo el tiempo, pero sonreír en los momentos apropiados, como cuando el entrevistador hace un comentario agradable o cuando hablas de tus logros, proyecta seguridad y cercanía.
Evita sonrisas forzadas o constantes: Forzar una sonrisa o mantenerla durante toda la entrevista puede hacer que parezcas ansioso o poco auténtico. Las sonrisas deben ser genuinas y aparecer en momentos naturales de la conversación.
Sonreír genuinamente te ayudará a proyectar confianza de manera más efectiva y creará una atmósfera más amigable y relajada, tanto para ti como para el entrevistador.
La influencia de la respiración en tu lenguaje corporal
Aunque no siempre se considera parte del lenguaje corporal, la respiración desempeña un papel fundamental en cómo proyectas confianza durante una entrevista. Respirar profundamente y de manera controlada no solo te ayuda a mantener la calma, sino que también mejora la claridad de tu voz y la estabilidad de tu postura.
Respira profundamente antes de hablar: Tomar una respiración profunda antes de responder te da tiempo para pensar y proyecta calma. Además, la respiración profunda ayuda a evitar que hables demasiado rápido, lo que podría indicar nerviosismo.
Controla tu ritmo de respiración: Si notas que estás respirando rápidamente o de manera superficial, trata de ralentizar tu respiración conscientemente. Esto no solo te ayudará a sentirte más relajado, sino que también evitará que tu lenguaje corporal se vuelva agitado o tenso.
Pausa si es necesario: Si sientes que los nervios comienzan a apoderarse de ti, no dudes en hacer una pausa para respirar. Una breve pausa puede ayudarte a reajustar tu postura y a recuperar el control, demostrando que sabes manejar la presión.
Transmitir confianza a través del lenguaje corporal es una combinación de varios factores: la postura correcta, el contacto visual adecuado, gestos controlados, sonrisas genuinas y una respiración calmada. Todos estos elementos trabajan en conjunto para proyectar una imagen de seguridad, profesionalismo y autodominio durante una entrevista de trabajo.
La próxima vez que te enfrentes a una entrevista, recuerda que no solo importan tus respuestas, sino también cómo te presentas físicamente. Utiliza tu lenguaje corporal como una herramienta estratégica para proyectar la confianza que te llevará al éxito.
Cómo transmitir confianza a través del lenguaje corporal
El lenguaje corporal es una herramienta poderosa para transmitir confianza durante una entrevista de trabajo. A menudo, lo que no dices con palabras puede ser incluso más importante que lo que expresas verbalmente. Si tu postura, gestos y movimientos no proyectan seguridad, podrías estar enviando mensajes contradictorios que afecten tu impresión general. Aquí te mostramos cómo usar tu lenguaje corporal para comunicar confianza y profesionalismo, incluso cuando los nervios amenazan con dominar.
La postura como base de la confianza
Tu postura es lo primero que el entrevistador notará sobre ti, y jugará un papel crucial en la percepción de tu seguridad. Adoptar una postura correcta no solo te ayuda a proyectar confianza, sino que también tiene un efecto positivo sobre cómo te sientes, ya que una postura adecuada puede reducir los niveles de estrés y aumentar la autoconfianza. Para asegurarte de que tu postura envíe el mensaje adecuado, considera los siguientes puntos:
Mantén la espalda recta: Al sentarte erguido, proyectas una imagen de seguridad y autoestima. Mantén los hombros relajados y ligeramente hacia atrás, sin forzar la rigidez. Esta postura transmite control y profesionalismo.
Evita encorvarte o recostarte demasiado: Si te encorvas o te inclinas demasiado hacia atrás, podrías proyectar inseguridad o desinterés. En cambio, busca una posición neutral y cómoda, que te permita estar atento y comprometido con la conversación.
Ambos pies firmemente apoyados en el suelo: Mantener los pies en el suelo te proporciona estabilidad y evita movimientos nerviosos, lo que refuerza la imagen de alguien que tiene el control de la situación.
Una postura correcta es el pilar fundamental para transmitir confianza. Muestra que estás preparado y en control, lo que genera una percepción positiva desde el primer momento.
Contacto visual: el espejo de la confianza
El contacto visual es uno de los aspectos más importantes del lenguaje corporal en una entrevista. Mantener un contacto visual adecuado genera una conexión con el entrevistador y muestra que estás involucrado en la conversación, lo cual es esencial para proyectar confianza. Sin embargo, es importante hacerlo de manera equilibrada.
Mantén el contacto visual directo, pero sin intimidar: Mira a los ojos de tu entrevistador con regularidad, especialmente cuando estás escuchando o respondiendo a una pregunta. Esto muestra que estás atento y seguro. Evita mantener la mirada fija por demasiado tiempo, ya que podría parecer forzado o incómodo. Un buen truco es mirar a los ojos durante unos segundos y luego hacer breves pausas para evitar que la situación se vuelva incómoda.
Acompaña el contacto visual con gestos sutiles: Asentir ligeramente con la cabeza cuando el entrevistador está hablando o mostrando interés ayuda a reforzar que estás escuchando activamente. El contacto visual constante, combinado con gestos de atención, genera una sensación de presencia y compromiso.
Evita desviar la mirada hacia abajo o a los lados: Mirar al suelo o apartar la vista constantemente puede ser interpretado como un signo de inseguridad o desinterés. Si necesitas pensar, hazlo mirando brevemente a un lado, pero siempre vuelve a establecer contacto visual para mostrar que estás completamente involucrado.
El contacto visual correcto es esencial para construir una conexión emocional con el entrevistador, proyectando seguridad y atención sin parecer agresivo o distante.
Gestos que refuerzan la seguridad
Los gestos que utilizas durante la entrevista son otro componente importante de tu lenguaje corporal. Movimientos exagerados o nerviosos pueden distraer o restar profesionalismo a tu presentación, mientras que gestos controlados y moderados refuerzan la sensación de calma y confianza.
Usa gestos naturales y suaves: Cuando acompañas tus palabras con gestos, asegúrate de que sean naturales y no excesivos. Gesticular de manera moderada y controlada, como usar las manos para enfatizar un punto importante, puede hacer que te veas más dinámico y confiado. Evita movimientos bruscos o exagerados, ya que estos pueden hacerte parecer ansioso.
Mantén las manos visibles: Coloca tus manos sobre la mesa o en tu regazo, donde puedan ser vistas. Ocultar las manos bajo la mesa o cruzar los brazos puede proyectar defensividad o incomodidad. Mantener las manos visibles y relajadas transmite honestidad y apertura.
Evita jugar con objetos: Si tienes un bolígrafo o papeles a tu alcance, evita la tentación de jugar con ellos. Estos gestos, aunque pequeños, son indicadores claros de nerviosismo. Mantener las manos tranquilas y relajadas, sin movimientos innecesarios, proyecta control.
Los gestos son una forma de expresión que complementa tus palabras. Un uso correcto de los gestos transmite dinamismo y seguridad, mientras que los movimientos nerviosos pueden perjudicar la percepción que el entrevistador tiene de ti.
La sonrisa: el toque de confianza y cercanía
La sonrisa es una de las herramientas más poderosas del lenguaje corporal. Una sonrisa genuina puede romper el hielo y crear una atmósfera más relajada y agradable tanto para ti como para el entrevistador. Además, sonreír transmite confianza, entusiasmo y cercanía.
Sonríe de manera natural al iniciar y cerrar la entrevista: Una sonrisa al principio ayuda a crear una buena primera impresión y establece un ambiente positivo. Al finalizar, sonreír nuevamente refuerza la sensación de entusiasmo y agradecimiento por la oportunidad.
Sonríe en los momentos adecuados: No es necesario sonreír todo el tiempo, ya que podría parecer poco auténtico. Sonríe cuando hables de tus logros o cuando el entrevistador haga un comentario agradable. Esto refuerza tu confianza y te hace parecer más accesible.
Evita las sonrisas forzadas: Las sonrisas forzadas o constantes pueden parecer artificiales y generar incomodidad. Lo ideal es sonreír de manera natural y sincera, en los momentos en los que realmente te sientas cómodo.
Una sonrisa genuina no solo proyecta confianza, sino que también te hace parecer más amigable y accesible, lo que puede facilitar una mejor conexión con el entrevistador.
Control del nerviosismo a través de la respiración
El nerviosismo es algo natural en cualquier entrevista, pero tu respiración puede ayudarte a controlarlo. Una respiración calmada y profunda no solo te relaja, sino que también mejora tu lenguaje corporal y evita que gestos nerviosos se manifiesten.
Respira profundamente antes de cada respuesta: Antes de comenzar a responder una pregunta, tómate un segundo para respirar profundamente. Esto te da tiempo para ordenar tus ideas y evita que hables demasiado rápido o te sientas abrumado por los nervios.
Controla el ritmo de tu respiración: Una respiración agitada puede hacerte parecer nervioso y afectar tu tono de voz. Respira de manera lenta y controlada para mantener un ritmo calmado que proyecte tranquilidad.
Utiliza la respiración para reencauzar el control: Si en algún momento sientes que los nervios te están afectando, concéntrate en tu respiración. Hacer una pausa breve para respirar profundamente te ayuda a relajarte y a retomar el control de la situación.
Controlar la respiración no solo ayuda a gestionar el nerviosismo, sino que también mejora tu postura, tu tono de voz y la claridad de tus pensamientos.
Transmitir confianza en una entrevista de trabajo no solo depende de tus palabras, sino también de cómo utilizas tu cuerpo. La combinación de una postura firme, un contacto visual adecuado, gestos controlados, una sonrisa sincera y una respiración calmada te ayudará a proyectar seguridad y profesionalismo. El lenguaje corporal es una herramienta poderosa que puede influir en la percepción que el entrevistador tiene de ti, así que úsalo a tu favor.
Cómo transmitir confianza a través del lenguaje corporal
El lenguaje corporal es una herramienta poderosa para transmitir confianza durante una entrevista de trabajo. A menudo, lo que no dices con palabras puede ser incluso más importante que lo que expresas verbalmente. Si tu postura, gestos y movimientos no proyectan seguridad, podrías estar enviando mensajes contradictorios que afecten tu impresión general. Aquí te mostramos cómo usar tu lenguaje corporal para comunicar confianza y profesionalismo, incluso cuando los nervios amenazan con dominar.
La postura como base de la confianza
Tu postura es lo primero que el entrevistador notará sobre ti, y jugará un papel crucial en la percepción de tu seguridad. Adoptar una postura correcta no solo te ayuda a proyectar confianza, sino que también tiene un efecto positivo sobre cómo te sientes, ya que una postura adecuada puede reducir los niveles de estrés y aumentar la autoconfianza. Para asegurarte de que tu postura envíe el mensaje adecuado, considera los siguientes puntos:
Mantén la espalda recta: Al sentarte erguido, proyectas una imagen de seguridad y autoestima. Mantén los hombros relajados y ligeramente hacia atrás, sin forzar la rigidez. Esta postura transmite control y profesionalismo.
Evita encorvarte o recostarte demasiado: Si te encorvas o te inclinas demasiado hacia atrás, podrías proyectar inseguridad o desinterés. En cambio, busca una posición neutral y cómoda, que te permita estar atento y comprometido con la conversación.
Ambos pies firmemente apoyados en el suelo: Mantener los pies en el suelo te proporciona estabilidad y evita movimientos nerviosos, lo que refuerza la imagen de alguien que tiene el control de la situación.
Una postura correcta es el pilar fundamental para transmitir confianza. Muestra que estás preparado y en control, lo que genera una percepción positiva desde el primer momento.
Contacto visual: el espejo de la confianza
El contacto visual es uno de los aspectos más importantes del lenguaje corporal en una entrevista. Mantener un contacto visual adecuado genera una conexión con el entrevistador y muestra que estás involucrado en la conversación, lo cual es esencial para proyectar confianza. Sin embargo, es importante hacerlo de manera equilibrada.
Mantén el contacto visual directo, pero sin intimidar: Mira a los ojos de tu entrevistador con regularidad, especialmente cuando estás escuchando o respondiendo a una pregunta. Esto muestra que estás atento y seguro. Evita mantener la mirada fija por demasiado tiempo, ya que podría parecer forzado o incómodo. Un buen truco es mirar a los ojos durante unos segundos y luego hacer breves pausas para evitar que la situación se vuelva incómoda.
Acompaña el contacto visual con gestos sutiles: Asentir ligeramente con la cabeza cuando el entrevistador está hablando o mostrando interés ayuda a reforzar que estás escuchando activamente. El contacto visual constante, combinado con gestos de atención, genera una sensación de presencia y compromiso.
Evita desviar la mirada hacia abajo o a los lados: Mirar al suelo o apartar la vista constantemente puede ser interpretado como un signo de inseguridad o desinterés. Si necesitas pensar, hazlo mirando brevemente a un lado, pero siempre vuelve a establecer contacto visual para mostrar que estás completamente involucrado.
El contacto visual correcto es esencial para construir una conexión emocional con el entrevistador, proyectando seguridad y atención sin parecer agresivo o distante.
Gestos que refuerzan la seguridad
Los gestos que utilizas durante la entrevista son otro componente importante de tu lenguaje corporal. Movimientos exagerados o nerviosos pueden distraer o restar profesionalismo a tu presentación, mientras que gestos controlados y moderados refuerzan la sensación de calma y confianza.
Usa gestos naturales y suaves: Cuando acompañas tus palabras con gestos, asegúrate de que sean naturales y no excesivos. Gesticular de manera moderada y controlada, como usar las manos para enfatizar un punto importante, puede hacer que te veas más dinámico y confiado. Evita movimientos bruscos o exagerados, ya que estos pueden hacerte parecer ansioso.
Mantén las manos visibles: Coloca tus manos sobre la mesa o en tu regazo, donde puedan ser vistas. Ocultar las manos bajo la mesa o cruzar los brazos puede proyectar defensividad o incomodidad. Mantener las manos visibles y relajadas transmite honestidad y apertura.
Evita jugar con objetos: Si tienes un bolígrafo o papeles a tu alcance, evita la tentación de jugar con ellos. Estos gestos, aunque pequeños, son indicadores claros de nerviosismo. Mantener las manos tranquilas y relajadas, sin movimientos innecesarios, proyecta control.
Los gestos son una forma de expresión que complementa tus palabras. Un uso correcto de los gestos transmite dinamismo y seguridad, mientras que los movimientos nerviosos pueden perjudicar la percepción que el entrevistador tiene de ti.
La sonrisa: el toque de confianza y cercanía
La sonrisa es una de las herramientas más poderosas del lenguaje corporal. Una sonrisa genuina puede romper el hielo y crear una atmósfera más relajada y agradable tanto para ti como para el entrevistador. Además, sonreír transmite confianza, entusiasmo y cercanía.
Sonríe de manera natural al iniciar y cerrar la entrevista: Una sonrisa al principio ayuda a crear una buena primera impresión y establece un ambiente positivo. Al finalizar, sonreír nuevamente refuerza la sensación de entusiasmo y agradecimiento por la oportunidad.
Sonríe en los momentos adecuados: No es necesario sonreír todo el tiempo, ya que podría parecer poco auténtico. Sonríe cuando hables de tus logros o cuando el entrevistador haga un comentario agradable. Esto refuerza tu confianza y te hace parecer más accesible.
Evita las sonrisas forzadas: Las sonrisas forzadas o constantes pueden parecer artificiales y generar incomodidad. Lo ideal es sonreír de manera natural y sincera, en los momentos en los que realmente te sientas cómodo.
Una sonrisa genuina no solo proyecta confianza, sino que también te hace parecer más amigable y accesible, lo que puede facilitar una mejor conexión con el entrevistador.
Control del nerviosismo a través de la respiración
El nerviosismo es algo natural en cualquier entrevista, pero tu respiración puede ayudarte a controlarlo. Una respiración calmada y profunda no solo te relaja, sino que también mejora tu lenguaje corporal y evita que gestos nerviosos se manifiesten.
Respira profundamente antes de cada respuesta: Antes de comenzar a responder una pregunta, tómate un segundo para respirar profundamente. Esto te da tiempo para ordenar tus ideas y evita que hables demasiado rápido o te sientas abrumado por los nervios.
Controla el ritmo de tu respiración: Una respiración agitada puede hacerte parecer nervioso y afectar tu tono de voz. Respira de manera lenta y controlada para mantener un ritmo calmado que proyecte tranquilidad.
Utiliza la respiración para reencauzar el control: Si en algún momento sientes que los nervios te están afectando, concéntrate en tu respiración. Hacer una pausa breve para respirar profundamente te ayuda a relajarte y a retomar el control de la situación.
Controlar la respiración no solo ayuda a gestionar el nerviosismo, sino que también mejora tu postura, tu tono de voz y la claridad de tus pensamientos.
Transmitir confianza en una entrevista de trabajo no solo depende de tus palabras, sino también de cómo utilizas tu cuerpo. La combinación de una postura firme, un contacto visual adecuado, gestos controlados, una sonrisa sincera y una respiración calmada te ayudará a proyectar seguridad y profesionalismo. El lenguaje corporal es una herramienta poderosa que puede influir en la percepción que el entrevistador tiene de ti, así que úsalo a tu favor.
Cómo evitar el nerviosismo a través de la postura
El nerviosismo es una reacción natural ante situaciones de presión, como una entrevista de trabajo. Sin embargo, la forma en que manejas ese nerviosismo puede determinar el éxito o fracaso de tu desempeño. Afortunadamente, tu postura juega un papel crucial en la gestión de ese nerviosismo. Adoptar una postura adecuada no solo te ayudará a proyectar confianza y profesionalismo, sino que también puede calmar tus nervios y hacerte sentir más en control. A continuación, te explicamos cómo utilizar la postura para reducir el nerviosismo y mostrar tu mejor versión en una entrevista.
La postura erguida para reducir el nerviosismo
Cuando estamos nerviosos, es común encorvarnos o encogernos sin darnos cuenta. Esto no solo afecta negativamente la imagen que proyectamos, sino que también puede aumentar la tensión interna. Adoptar una postura erguida y firme es uno de los primeros pasos para reducir el nerviosismo.
Espalda recta, pero relajada: Mantén la espalda recta mientras te sientas, pero evita tensarla en exceso. Una espalda erguida transmite confianza y puede ayudarte a sentirte más seguro. Cuando el cuerpo está en una postura de poder, el cerebro recibe señales de autoestima, lo que reduce el nerviosismo.
Hombros relajados y hacia atrás: El nerviosismo puede hacer que tus hombros se tensen o se encorven hacia adelante. Al mantener los hombros hacia atrás y relajados, tu postura se verá más abierta y segura. Esta pequeña corrección física no solo hará que te sientas más cómodo, sino que también proyectará una imagen de calma y control.
Evita encorvarte: Al encorvarte, tu cuerpo adopta una postura de defensiva, lo que puede aumentar tus sensaciones de inseguridad. En lugar de ello, mantén una postura abierta, donde tu pecho esté ligeramente elevado y los hombros alineados. Esto no solo mejora la circulación y la respiración, sino que también ayuda a disminuir el estrés.
Una postura erguida te permitirá respirar mejor y sentirte más confiado, lo cual reduce automáticamente la tensión emocional. Además, al sentarte correctamente, tu cuerpo proyecta confianza, lo que afecta positivamente tu estado emocional.
Controla el nerviosismo con la posición de las manos y los pies
Cuando estamos nerviosos, uno de los mayores retos es controlar los movimientos nerviosos o inquietos, especialmente con las manos y los pies. Los movimientos repetitivos pueden ser una señal clara de nerviosismo y pueden distraer al entrevistador. Al adoptar una postura consciente y controlada con tus extremidades, podrás reducir estos comportamientos y sentirte más calmado.
Manos visibles y relajadas: Mantén las manos visibles, preferiblemente sobre la mesa o en tu regazo. Asegúrate de que no estén apretadas o en movimiento constante. Colocar las manos en una posición relajada y fija reduce la necesidad de hacer gestos nerviosos, como tocarte el rostro, jugar con un bolígrafo o tamborilear los dedos.
Evita jugar con objetos: Una forma común de liberar el nerviosismo es manipular objetos, como un bolígrafo o tus propias manos. Aunque puede parecer una liberación momentánea de la tensión, estos movimientos transmiten inquietud. Mantener las manos quietas y relajadas proyecta una imagen de control.
Ambos pies firmes en el suelo: Apoyar ambos pies en el suelo te da una mayor estabilidad y ayuda a reducir el nerviosismo. Evita cruzar las piernas o mover los pies continuamente. Cuando tus pies están firmemente apoyados, envías una señal a tu cerebro de que estás anclado y seguro en tu entorno.
Adoptar una postura consciente con tus manos y pies no solo te ayudará a controlar los movimientos nerviosos, sino que también evitará distracciones innecesarias, permitiendo que tanto tú como el entrevistador se concentren en lo que realmente importa: tu presentación.
La respiración y la postura: aliados contra el nerviosismo
La forma en que respiras está directamente relacionada con tu postura, y ambos aspectos juegan un papel fundamental en la reducción del nerviosismo. Una postura incorrecta puede dificultar una respiración profunda y tranquila, lo que incrementa la sensación de ansiedad. Al mantener una buena postura, facilitas una respiración adecuada, que a su vez te ayudará a mantener la calma durante la entrevista.
Postura abierta para respirar mejor: Mantén el pecho ligeramente elevado, lo que permite que el aire fluya de manera más eficiente hacia tus pulmones. Al mejorar tu respiración, tu cuerpo recibirá más oxígeno, lo que reduce las sensaciones de estrés y te ayuda a mantener la calma.
Respiración profunda y controlada: A medida que te sientas en la entrevista, realiza respiraciones profundas y controladas. Cuando respiramos superficialmente debido al nerviosismo, tendemos a acelerar el ritmo cardíaco y aumentar la tensión. Tomar respiraciones profundas mientras mantienes una postura erguida ayuda a relajar tanto el cuerpo como la mente.
Sincroniza tu respiración con tu postura: Un truco efectivo para controlar los nervios es sincronizar la respiración con el ajuste de tu postura. Si en algún momento te sientes tenso, haz una pausa, ajusta tu postura (endereza la espalda, relaja los hombros) y toma una respiración profunda. Este pequeño ajuste físico y respiratorio te ayudará a reajustar tu estado mental y a sentirte más seguro.
La respiración y la postura están íntimamente conectadas. Al mantener una postura adecuada, facilitas una mejor respiración, lo que a su vez reduce los niveles de ansiedad y mejora tu desempeño.
Pausas estratégicas para controlar el nerviosismo
Es normal que el nerviosismo haga que hables rápido o te sientas abrumado por la cantidad de información que quieres comunicar. Sin embargo, una postura firme te permite también tomarte tu tiempo para pausar cuando sea necesario. Las pausas controladas, acompañadas de una postura adecuada, proyectan calma y control.
Tómate tu tiempo para responder: Antes de contestar una pregunta, puedes tomarte un segundo para ajustar tu postura y respirar profundamente. Este pequeño respiro no solo te ayuda a organizar tus pensamientos, sino que también transmite al entrevistador que estás reflexionando antes de hablar, lo cual proyecta seguridad.
Reajusta tu postura durante la pausa: Si en algún momento te sientes tenso o nervioso, usa las pausas para reajustar tu postura. Al hacerlo, te aseguras de que tu cuerpo y mente están alineados, lo que te permitirá mantener la calma durante el resto de la conversación.
No temas detenerte y respirar: Si te encuentras acelerado o sintiendo que pierdes el control, una pausa breve acompañada de una corrección de postura puede ser tu mejor aliada. Haz una pausa natural, ajusta la posición de tus hombros o de tus manos, respira profundamente y retoma la conversación desde una posición más centrada y segura.
Las pausas estratégicas no solo mejoran tu capacidad de respuesta, sino que también reducen el nerviosismo, ya que te permiten tomar el control de la conversación en lugar de reaccionar impulsivamente.
Controlar el nerviosismo durante una entrevista es esencial para proyectar confianza y profesionalismo, y tu postura corporal puede ser una herramienta fundamental para lograrlo. Mantener una espalda erguida, hombros relajados y manos visibles no solo proyecta una imagen positiva, sino que también te ayuda a sentirte más seguro y a manejar mejor las emociones que surgen durante la entrevista.
Recuerda que una buena postura te permite respirar mejor, lo que reduce automáticamente los niveles de estrés. Además, el control de los movimientos nerviosos con las manos y los pies es clave para mantener una imagen de serenidad y control. Utiliza estos consejos para enfrentarte a tu próxima entrevista con la seguridad y confianza necesarias para destacar.
Postura en una entrevista por videoconferencia
Las entrevistas por videoconferencia se han vuelto una parte esencial del proceso de contratación en muchas empresas, especialmente en el mundo digital actual. Aunque pueda parecer que la cámara ofrece cierta distancia que disminuye la presión, lo cierto es que tu postura corporal sigue siendo fundamental. La forma en que te sientas frente a la cámara no solo influye en cómo te percibe el entrevistador, sino también en cómo te sientes y proyectas confianza. En

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